
SEGUIRIYAS
Un taburete,
una guitarra
flamenca
sobre la pierna.
Ojos cerrados
en el abismo
de un grito
a palo seco
que cala el alma.
Abates el rostro
mirándote dentro,
abres los dedos y elevas la mano
buscando el lamento,
buscando los ayes,
buscando la burla
del abandono, del escalofrío
que apaga la duda.
El vino en tu boca
se sacia de azúcar;
tu sangre en la lengua empalidece
y siente la culpa
y apaga el calor
de los sofocones,
y enturbia la clara pasión y el amor
en los corazones.
En pozos airones
tus ojos se pierden
desaquellados; destilan la hiel
de pasados sones
como una guadaña
que corta la noche,
como una espada que saja el silencio
y mata con saña.
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