He mirado mis manos y no puedo encontrar una respuesta.
Dime dónde, por qué, dime cuál es la causa, la razón, dime cuándo, si quieres no matarme con esta incertidumbre que me asola, con esta espera que macera tanto; quiero saber por qué muerdes la herida, por qué te empeñas en cavar profundas llagas, por qué disfrutas horadando allí donde más duele, en lo más hondo.
(Quisiera naufragar en sus entrañas, perderme, zozobrar en su silencio, sentirme sangre fresca, aire puro, un hálito de vida y saliva en su boca de poeta.
Quisiera que apartaras tu mano de su rostro, con tus ojos de muerte evitaras mirarle y renunciaras a llevarte aquello que no te pertenece, que no te pertenece,
que no te pertenece).
Dime dónde, por qué, dime cuál es la causa, la razón, dime cuándo, mi Dios, o dime cómo.